El origen de este prestigioso método se remonta a 1960, momento en el cual la actividad económica principal en Finlandia era el sector agrario y la sociedad finesa se encontraba seriamente dañada por los efectos de la 2ª Guerra Mundial. En esas circunstancias, y dado que la población activa se estaba estancando, decidieron un cambio de rumbo y enfocaron su desarrollo económico a la ampliación del conocimiento, a adquirir una mayor destreza y generar un incremento de la productividad. Hoy en día Finlandia está entre los cinco primeros países a nivel mundial en: innovación, competitividad global y emprendimiento.
Para las familias finlandesas la educación es el aspecto más importante. Este es el motivo por el que ofrecen el mismo sistema a todos los alumnos, sin importar el origen o el contexto cultural al que pertenezcan los estudiantes. La sociedad finesa ha consensuado lo que quiere que lleguen a ser sus jóvenes y los preparan para que puedan cumplir los objetivos que se han marcado para el conjunto de la sociedad. Todo esto ha permitido que sus jóvenes sean muy competitivos en el mercado internacional, ya que el conjunto de la sociedad ve como una victoria los logros de sus compatriotas y saben que existe un número ilimitado de potenciales clientes en el exterior.
La sociedad finesa ha consensuado lo que quiere que lleguen a ser sus jóvenes y los preparan para que puedan cumplir los objetivos que se han marcado para el conjunto de la sociedadEn Finlandia los niños suelen comenzar la escuela cuando cumplen los 7 años y adquieren la mayor parte de sus habilidades sociales durante la edad preescolar. Una vez comienza su escolarización están varios años con el mismo profesorado, lo que les proporciona una mayor facilidad para acaparar patrones de aprendizaje. No hay evaluaciones hasta que llegan a la edad de Bachillerato y de esta forma pueden interiorizar su propio estilo para asimilar conocimientos. Son estimulados desde muy pequeños para ser personas prácticas, con ejercicios que les obligan a discurrir soluciones para problemas del mundo real.
En las escuelas de Helsinki se hablan más de 40 idiomas distintos, siendo el 93% de la población de origen finés. Más de un 15% de los estudiantes en Finlandia escoge su propio idioma como segunda lengua, priorizando así el aprendizaje de otros idiomas importantes para su desarrollo, como el sueco o el inglés. Su nivel de inglés es espectacular, se podría decir que son bilingües, pese a que normalmente no comienzan a estudiarlo hasta que cumplen los 10 años. El motivo que explica el gran dominio que tienen de esta lengua es que la mayor parte de las horas que consumen frente al televisor lo hacen en Versión Original y, de esta forma, se introducen en una inmersión dinámica del lenguaje.
Actualmente Finlandia cuenta con cerca de 5 millones y medio de habitantes, destinando el 3’5% del PIB en I+D+i, situándose en el tercer puesto a nivel mundial sólo por detrás de Suecia e Israel, y posee más investigadores per cápita que cualquier otro país en el mundo. Han conseguido pasar de depender de sectores económicos tradicionales a ser un país puntero en la industria de la electrónica.
La razón principal del triunfo del método de enseñanza finés radica -fundamentalmente- en cómo se prepara al profesorado y en la libertad que se le otorga al alumno.
Por una parte, son los profesores quienes forman a los propios docentes con un sistema donde es muy importante el “feedback” constante, comentando entre los mismos profesores las áreas de mejora que han visto en sus colegas de profesión e incluso dejando a los alumnos la posibilidad de opinar sobre la calidad de las clases. Cada uno de estos profesores no está acostumbrado a seguir una guía preestablecida, sino que poseen su propia metodología de enseñanza, considerando el aula como un laboratorio para experimentar con sus alumnos qué es lo mejor para ellos, fomentando así la creatividad y el trabajo en equipo.
Otra de las cuestiones interesantes del sistema finés es que no sólo importan las buenas notas para poder acceder a impartir docencia, sino que se evalúan otras características como la habilidad para transmitir conocimientos; además, ser profesor en Finlandia es un honor ya que se trata de una profesión muy bien considerada y, por tanto, hay mucha competencia para adquirir tal distinción, lo que genera que lleguen los mejor preparados. Aquellos que quieran ser profesores han de pasar por un programa que dura 5 años y sólo acceden al mismo aproximadamente el 10% de todos aquellos que presentan su candidatura.
En cuanto a los alumnos, son los propios estudiantes los que resuelven los problemas en la pizarra, no los profesores. De esta manera los maestros pueden detectar qué es lo que saben y lo que no saben e incidir más en aquellas áreas de mejora para el conjunto de la clase. Las nuevas tecnologías, especialmente la plataforma Moodle, permite trabajar “a su aire” a los alumnos y proporciona a los profesores un mayor tiempo individual que pueden dedicar a los estudiantes que más lo necesiten. Por todo ello, en Julio de 2010, Finlandia se convirtió en el primer país que ha regulado el derecho al acceso a Internet a todos sus ciudadanos, estableciéndolo como un derecho fundamental.
Las nuevas tecnologías, especialmente la plataforma Moodle, permite trabajar “a su aire” a los alumnos y proporciona a los profesores un mayor tiempo individual que pueden dedicar a los estudiantes que más lo necesitenOtro hecho relevante es el dato referente a la participación de los estudiantes en las clases. En el resto de países normalmente el profesor habla el 80% del tiempo durante el periodo lectivo; en el caso de Finlandia el alumno habla cerca de un 60% y el profesor sólo el 40% restante. De esta manera se intenta que el alumno discurra por sí mismo, ya que se pretende que el estudiante aprenda a pensar.Una circunstancia muy curiosa con respecto al sistema implantado en España es el número de horas que se destinan a los deberes semanalmente. En Finlandia se dedican sólo 3 ó 4 horas semanales a realizar trabajos extraescolares y muchos días no tienen tareas para realizar en casa. Las clases han pasado de tener una duración de 45 minutos a 90 minutos, en sesiones dobles, ya que se dieron cuenta de que en cada clase se acostumbraba a perder los 5 minutos iniciales mientras los alumnos se acomodaban y los 5 minutos finales que se dedicaban a recoger al finalizar la clase. De esta manera podían maximizar mucho mejor el tiempo.
Pero las comparaciones con respecto a nuestro país no terminan ahí, una de las cuestiones más sorprendentes es que no tienen inspectores que espíen el desempeño realizado por el profesorado, se da por supuesto que lo hacen bien ya que han sido seleccionados entre unos pocos elegidos para realizar sus funciones. Este dato se complementa con el hecho de que Finlandia está considerado como uno de los países menos corruptos del mundo.
Por todas estas circunstancias Finlandia encabeza el informe PISA (Program for International Students Assessment) que evalúa la calidad de la educación y que está considerado como el estudio más reputado del mundo en materia de enseñanza.
Así que nos queda mucho por aprender de Finlandia y su sistema educativo, yo me quedo con la siguiente reflexión: “Es mucho más importante aprender a pensar que aprender a repetir”.









Buenas noches:
Lo primero felicitarte por la entrada, me parece maravillosa y admiro el sistema finés de educación, pero siento discrepar con esos documentales por lo menos en lo q a comparaciones se refieren.
En época de vacas gordas la ratio de alumnos por aula era de entre 22 y 24 alumnos, estamos de acuerdo que los 14 alumnos por aula que decían ayer en Salvados es lo mejor, pero también hay que tener en cuenta que España tiene 40 M de habitantes mientras que Finlandia. tiene solamente 5 M.
También tengo q decir q en época de vacas gordas los recursos de los profesores eran más que sobrados: ordenadores portátiles, pizarras digitales, WiFi en todas las aulas,… las posibilidades eran inmensas.
El nivel de enseñanza de nuestros profesores es brutal, apesar de lo que se piensa de que por tener una nota de corte baja son los restos de as carreras con las notas altas.
¿Qué es lo que falla entonces? Bajo mi punto de vista la diferencia fundamental con el modelo finlandés es el compromiso de los padres con la educación de sus hijos. No se puede pretender que un niño español avance al mismo ritmo que un finlandés si el profesor se tiene que encargar de enseñar las normas básicas de educación: como permanecer sentado en una silla, como estar callado cuando el profesor habla,… no se puede pretender que un niño español avance al mismo ritmo que uno finlandés, si el padre del niño se dedica a desautorizar al maestro y a tratarle como un cualquiera.
La didáctica finlandesa probablemente no sea muy distinta a la española, todo está escrito en los libros. El sistema educativo necesita una reforma, pero no a nivel docente, sino a nivel de las familias.
En el colegio se enseña, en casa se educa, y mientras que eso no lo tengamos claro… mal vamos.
Un saludo.